El entrañable y sensacional actor falleció hoy a los 87 años de edad tras una larga lucha contra un glaucoma degenerativo que finalmente ha terminado por llevárselo de nuestro lado. Su genio, sus recordadas interpretaciones y su polifacético talento siempre estarán con todos los amantes del cine, la televisión y el teatro, quienes disfrutamos durante décadas con producciones del calibre de Atraco a las 3, El Pisito o La Cabina.

Descansa en paz.

Los que ronden la treintena y tengan buena memoria recordarán a Björn Borg, un tenista sueco que en su día llegó a ser número uno del mundo. Después de una vida tormentosa en la que abundaron las relaciones problemáticas con el sexo femenino y las drogas, decidió dedicarse a dos actividades encomiables: diseñar ropa interior y trabajar por la paz mundial.

Lo primero le reportó más beneficios que su carrera deportiva. Lo segundo es probable que le reporte más fama, ya que emplea un peculiar método para protestar contra la guerra:

1- Elige un lider mundial particularmente belicista.

2- Recolecta por todo el mundo ropa interior poco sexy y usada. A veces, las canjea por sus diseños, nuevos y limpitos.

3- Deposita montañas de prendas íntimas en la puerta del susodicho lider.

Curioso cuanto menos. El primer elegido fue Bush, todavía presidente de los EEUU. Ahora se prepara una segunda fase del proyecto, aunque Björn guarda silencio sobre el nombre del nuevo Señor de la Guerra. Pero la recogida de ropa ha empezado. Si deseas colaborar puedes entregar tus braguitas o calzoncillos menos sexys en la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona los días 23 y 24 de octubre. Los 1.000 primeros recibirán una flamante prenda de Björn Borg. ¡Slips y tangas gratis por una buena causa!

Si recuerdas los tiempos en los que únicamente había dos canales de televisión, entonces no cabe duda: perteneces a la generación a la que hace referencia Coca Cola en su nuevo spot.

Chaval, que aunque todo lo que se menciona en este divertido anuncio tenga más de 20 años no significa que seas un viejuno. Mira Loquillo lo bien que se conserva. Ni siquiera ha cambiado de look.

Pero seguro que tú sí. ¡Cobarde! Si de verdad quieres llevar la nostalgia hasta el final, ¿te atreves a vestirte de esta guisa?

Ni siquiera los Spandau Ballet visten ya así… Una lástima.